La Quintana de Romillo conserva en su interior el gusto por las
cosas bien hechas, la decoración tradicional y la restauración.
Con mucho tesón, han sido decoradas todas las estancias, desde
las habitaciones hasta las zonas comunes y los baños. Ningún
detalle ha sido dejado al azar lo que ha hecho posible que los
interiores de La Quintana sean acogedores, hogareños para quién
decida pasar unos días en un entorno de estas características.
Todos los apartamentos, cuentan con la posibilidad de disfrutar
del jardín y el parque infantil que componen La Quintana de
Romillo, completados con barbacoas al aire libre, a disposición
de los clientes, nuestro futbolín, el gallinero y nuestro burro
Lucero.